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Hay dos cosas que debes saber sobre mĂ: Soy muy independiente y soy una genio. Literalmente, soy una genio. Al menos eso es lo que dice mi coeficiente intelectual.
Pero incluso siendo una genio, los errores son inevitables. Soy humana, después de todo. Todo empezó una noche en la que un sexy multimillonario me invitó a una copa y accidentalmente se la tiré por encima de su traje de cinco mil dólares.
IntentĂł culparme a mĂ, pero en realidad la culpa fue suya por su falta de respeto a mis lĂmites personales. Me ofrecĂ a pagar la tintorerĂa y le di mi nĂșmero para que me dijera cuĂĄnto costaba. Lo hizo y acabamos pasando la noche juntos.
Resumiendo, el condĂłn se rompiĂł, me olvidĂ© de tomar la pĂldora dos dĂas seguidos y creamos un bebĂ© por error. Nunca pensĂ© en contarle lo del bebĂ© hasta que perdĂ mi trabajo y el propietario convirtiĂł los apartamentos en los que vivĂa en condominios.
Me dijo que no podĂa ser padre, y me pareciĂł bien. No necesitaba que un hombre me complicara la vida. Estaba preparada para emprender mi viaje como madre soltera hasta que...
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Lo Ășnico que hice fue fijarme en una hermosa mujer e invitarla a una copa. Una bebida que ella derramĂł por descuido sobre mĂ y luego tuvo el descaro de decir que era mi culpa. La perdonĂ© porque la querĂa. Al menos por una noche.
Tal vez deberĂa haberme olvidado de ella y haber tirado su nĂșmero. Pero no lo hice, y durante nuestra aventura de una noche se produjo un percance que dio lugar a un bebĂ©. No tenĂa madera de padre, o quizĂĄs sĂ, pero no querĂa serlo. Lo Ășltimo que necesitaba en mi vida era el drama del bebĂ©.
Me gustaba mi vida de soltero tal y como era, y a Jenna le parecĂa bien. DejĂł claro que no querĂa que me involucrara. Estaba dispuesto a seguir con mi vida como si nada hubiera pasado hasta que...
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